Internet y la identidad vasca: una mirada antropológica
09 · 4 min de lecturaEste capítulo se pregunta qué ha hecho internet con la manera de ser vasco lejos de Euskal Herria, y responde con lo que han observado quienes lo han estudiado. La historia de la diáspora explica que esa identidad no se hereda intacta: se construye en diálogo con el país de acogida y se sostiene con prácticas compartidas. Durante más de un siglo, esas prácticas tuvieron un lugar físico, un edificio, el centro vasco. Internet ha cambiado quién puede participar en ellas.
Una comunidad que ya no depende de estar cerca de un centro
Para pertenecer a un centro vasco hay que vivir cerca de uno, y mucha gente queda fuera de ese círculo. En 2016 el Gobierno Vasco hablaba de unos 84.300 vascos repartidos por el mundo y de unas 34.000 personas asociadas a centros vascos.13
A esas personas, internet les abrió la comunidad. Blas Uberuaga lo explicaba al hablar de las primeras listas y webs: permiten conocer a desconocidos y conversar con ellos sin limitarse al propio barrio, y ayudan a buscar el pasado de la familia, porque en ellas se encuentran primos lejanos o gente del pueblo de un antepasado. De ahí, escribía, nace una conexión más fuerte con el País Vasco.3 En su propia web, la sección que más visitas recibió durante años fue la de apellidos vascos.4
Lo mismo pasó después en Facebook. En los grupos de los centros vascos, un tercio de los usuarios no era socio de ningún centro.5
Mantener las raíces lejos de casa
Mientras tanto, la propia emigración vasca ha cambiado de forma. Oiarzabal señala que la migración en cadena que empezó hace más de un siglo se ha roto: ya no llegan recién emigrados en gran número, y el vínculo con Euskal Herria se mantiene con estancias cortas, programas de intercambio, giras culturales y torneos de mus.7
El que vive fuera solo por un tiempo también construye su identidad en la red. El investigador Koldo Díaz Bizkarguenaga siguió durante nueve meses un grupo privado de Facebook de jóvenes vascos con becas Erasmus, que lo usaban para «mantener sus raíces vascas» mientras vivían en el extranjero. Completó el trabajo con su propia experiencia en Ottawa, Oxford y Buenos Aires.24
Un «país digital» sin fronteras
De ese trabajo sale la idea de un «país digital», un territorio donde «la ciudadanía vasca separada en dos estados se encuentra en internet».24 En la red no pesan la frontera entre España y Francia, ni la distancia hasta Argentina o Idaho.
Díaz Bizkarguenaga describe además una «nación multipolar». La misma persona participa a la vez en grupos políticos, culturales y lingüísticos sin sentir que se contradice, y los jóvenes hablan más de clubes deportivos o de lugares que de ideologías.24 Es la misma idea que recoge la historia de la diáspora, la de una identidad vasca que no excluye y en la que las pertenencias se suman. Con Raphael Tsavkko García, Díaz Bizkarguenaga llegó además a otra conclusión: el blog funciona como una herramienta con la que se construye identidad vasca, y Facebook como un espacio en el que se vive.20
Lo que internet no sustituye
La red no ocupa el sitio del centro vasco; lo prolonga. En los grupos de Facebook, los usuarios reproducen las relaciones que ya tienen fuera de la pantalla, y el 78 % cree que Facebook ha facilitado la relación con su centro.5 Oiarzabal lo dice con una fórmula: la vida en línea y la presencial «son parte de la misma ecuación».2
Lo que sí cambia de una generación a otra es la manera de informarse. Una encuesta a más de 400 vasco-americanos muestra que, a partir de la segunda generación, se deja de seguir los medios de la tierra de origen y se pasa a participar en actividades culturales como los grupos de danza, y que la mayor parte de la información les llega por las redes sociales.21
En los primeros años, Uberuaga dejó escrita una advertencia: los temas vascos necesitan tratarse también en euskera, y no solo en inglés, francés o castellano, porque sin herramientas en la lengua internet no basta para mantenerla.3 Veinte años después, en 2020, había clases de euskera en línea en Argentina, Uruguay, Estados Unidos, Alemania, Chile, Francia y Canadá.89