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País · América del Sur

Bolivia

Vascos en la historia de Bolivia

02 · 2 min de lectura

Lo que la historia de Bolivia guarda de los vascos es, sobre todo, un episodio: los tres años en que Potosí se partió en dos bandos, contados después de maneras tan distintas que hasta el nombre de lo que ocurrió sigue en discusión.

La guerra entre vicuñas y vascongados (1622-1625)

A comienzos del siglo XVII, Potosí era, en palabras de Auñamendi, un mundo de aventureros, antiguos soldados sin ocupación, mineros, frailes y espadachines.1 Según Crespo, los vascongados formaban un cuerpo solidario, mientras que andaluces, extremeños y castellanos se enfrentaron durante años a su predominio cada uno por su cuenta. Solo se unieron cuando el conflicto estalló, y fueron los vicuñas. Entre 1622 y 1625 la villa vivió asaltos, venganzas y ejecuciones.2

La historia se ha contado de dos maneras. La primera es la del cronista Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela, que en su Historia de la Villa Imperial de Potosí dedica a la guerra casi todo un libro. Habla de 3.332 españoles y peruanos y 2.435 mestizos, indios, mulatos y negros muertos en la villa, y de una compañía de 4.000 soldados. En su versión, los bandos firman la paz y la sellan con una boda: Eugenia, hija del capitán de los vicuñas, Francisco Castillo, con Pedro de Oyanume, hijo del jefe vascongado Francisco de Oyanume.2

La segunda es la del historiador. Alberto Crespo, que investigó el conflicto en el Archivo General de Indias, sostiene con los documentos en la mano que esas cifras superan varias veces las reales y que la compañía tuvo algo más de 250 soldados. Y el final que encontró en los papeles fue otro: la guerra terminó con decenas de vicuñas ahorcados en los balcones del cabildo y el exterminio de sus cabecillas.2

Crespo discute incluso el nombre. «Guerra» es el término tradicional, pero para él aquello fue menos que una guerra y más que un disturbio. Recoge la propuesta del historiador Gunnar Mendoza, que lo llamó «guerrilla urbana».2