Talambo: los colonos guipuzcoanos de 1860 y el conflicto con España
04 · 2 min de lecturaUna invitación firmada en Bergara
Talambo es la historia de una emigración organizada que salió mal: unas trescientas personas de Gipuzkoa que cruzaron el océano con contrato para trabajar una hacienda peruana, un choque armado tres años después y un pleito que acabó en protesta diplomática española.
Todo empezó con una necesidad del Perú. A mediados del siglo XIX a su agricultura le faltaba mano de obra, y el gobierno quería atraer colonos extranjeros; a modo de ensayo, autorizó la entrada de mil colonos españoles.2
La primera expedición la negoció el hacendado Manuel Salcedo, dueño de la hacienda de Talambo, en la provincia de Chiclayo, con su socio guipuzcoano Ramón Azcárate. El 27 de octubre de 1859, en Bergara, Azcárate firmó una invitación a los agricultores de Gipuzkoa: buscaba unas trescientas personas, en familias, que irían con capellán, médico y maestro vascos a cultivar algodón durante ocho años.2
El viaje
Las familias que aceptaron se reunieron en Getaria y en Burdeos, y el 14 de abril de 1860 embarcaron en el buque francés L’Asie. Según los pasaportes, iban 95 hombres, 49 mujeres y 125 niños. Tardaron 92 días en llegar al Callao, y en la travesía nacieron tres niños más.2 El 1 de agosto de 1860 llegaron a la hacienda.2
Al día siguiente empezaron los problemas. Los colonos no sabían cultivar algodón, y el contrato definitivo, que se firmó en Talambo el 6 de agosto de 1860, ya tuvo que recoger cambios que pedían las familias.2
El 4 de agosto de 1863
El conflicto entre Salcedo y los colonos estalló tres años después. El 4 de agosto de 1863, tras una discusión con el colono Marcial Miner, el mayordomo de la hacienda contrató a hombres armados en el pueblo de Chepén, que entraron en casa de Salcedo a buscar a Miner. Los vascos intentaron impedirlo, y hubo un tiroteo y una lucha con armas blancas. Murió el colono Juan Miguel Ormazábal, y cinco colonos quedaron heridos graves, entre ellos Miner y el administrador de la expedición, Julián Fano.2
Lo que siguió en los tribunales fue un vaivén. El juez de Chiclayo condenó a dos colonos vascos; la Corte Superior de La Libertad anuló la sentencia y ordenó procesar a Salcedo; y en febrero de 1864 la Corte Suprema anuló a su vez la de La Libertad.2 Esa última decisión provocó las protestas del consulado español y del almirante Luis Hernández Pinzón, cuya escuadra navegaba frente a la costa y había mandado un barco a Pacasmayo a recoger a los colonos que habían huido de la hacienda.2
Por eso Talambo pesa más allá de sus colonos. El historiador Rodolfo Aguado Cantero lo presenta como un precedente del conflicto hispano-peruano de aquellos años, y señala que en España el incidente se usó con fines propagandísticos, mientras que en el Perú ni la prensa ni el gobierno trataron de ocultarlo.2