Saltar al contenido
Euskal Diaspora GuneaBuscar
País · Europa

Bélgica

La delegación de Bruselas: dos empresas de tapadera y una huida

04 · 2 min de lectura

La delegación del Gobierno Vasco en Bruselas fue una oficina política con apariencia de negocio naviero. Nació en plena Guerra Civil para ganar apoyos entre los católicos europeos, la asaltaron los alemanes en 1940 y siguió abierta, con los mismos dos hombres al frente, hasta los años setenta.

Se creó en julio de 1937, y fue una de las más duraderas y de las pocas que tuvo personal permanente desde el principio. La dirigió Martín Lasa Ercilla, con Juan María Aguirre Lecube, hermano del lehendakari, de subdelegado. Para darle cobertura legal se constituyeron dos empresas amparadas por el derecho comercial belga, la Mid Atlantic Shipping Co., con sede en Londres, y la Compagnie Maritime et Commerciale, en el puerto de Amberes, y el delegado figuraba como representante y director de las dos.3

Bélgica importaba por dos razones. Era uno de los países donde se había formado una red de acogida de niños refugiados, y era una potencia intelectual en la opinión pública católica, justo el terreno en el que el Gobierno Vasco quería disputar la batalla de la propaganda. La delegación trabajó para conseguir apoyos en favor de los combatientes vascos presos, y para ello se apoyó en el arzobispo de Malinas y en los jesuitas vascos, que conocían el país: Bélgica había sido su destino cuando en 1932 fueron expulsados del Estado español.3

En agosto de 1940, con Bélgica ya ocupada, las autoridades militares alemanas irrumpieron en la delegación y en la sede de las empresas, siguiendo las indicaciones de dos diplomáticos franquistas que eran vascos también. El delegado y el subdelegado fueron a la cárcel, aunque luego los liberaron, y la documentación incautada se envió a España. Aquello les permitió iniciar los contactos que acabarían organizando la huida del lehendakari Aguirre de la Europa ocupada. Aguirre se había desplazado de París a La Panne, en Flandes, y el avance alemán lo había dejado atrapado allí.3

Acabada la guerra mundial, Lasa y Aguirre reclamaron ante los tribunales la sede, que se había entregado al consulado español de Amberes, y la recuperaron con el amparo del Gobierno belga. Siguieron al frente hasta los años setenta. Desde Bruselas la delegación difundió la resistencia contra el franquismo, como la huelga de 1947, y buscó un sitio en el movimiento europeísta que nacía en la ciudad: en 1947 promovió que dos diputados vascos presentaran una moción en el Congreso Internacional de Juristas Demócratas. En 1960 organizó en la catedral de Amberes el funeral por el lehendakari Aguirre.3