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Cuba

Cómo se organizaron: de Matanzas a la Asociación Vasco-Navarra y el exilio

03 · 3 min de lectura

Los vascos de Cuba se organizaron pronto y para ayudarse: sus primeras asociaciones, en Matanzas y en La Habana, fueron sociedades de beneficencia, y la de La Habana, fundada en 1877, sigue abierta. En el siglo XX se sumaron un centro vasco y, tras la Guerra Civil, una delegación del Gobierno Vasco en el exilio que duró hasta la Revolución.

Matanzas, 1868

Según el Gobierno Vasco, la primera asociación vasca de América de la que hay noticia documentada sería la Sociedad de Beneficencia de naturales y descendientes de las Provincias Vasco-Navarras de Matanzas. La historiadora Cecilia Arrozarena data su constitución en 1868, con referencia al Archivo Histórico Provincial de Matanzas. Funcionó al menos hasta 1891; después, los vascos de Matanzas se integraron en las sucursales de la asociación de La Habana.3

La Asociación Vasco-Navarra de Beneficencia (1877)

El 26 de febrero de 1877, las autoridades coloniales autorizaron a un grupo de vascos y navarros a reunirse para fundar una asociación de beneficencia. La Asociación Vasco-Navarra de Beneficencia se constituyó en julio de ese año.5 Es, con el Laurak Bat de Buenos Aires, del mismo año, una de las primeras de América,3 y no se quedó en la capital: tuvo socios en Cienfuegos, San Antonio de los Baños, Matanzas, Sagua la Grande y otras poblaciones.3

En 1883 eran 610, sobre todo vizcaínos, seguidos de guipuzcoanos y navarros.6 Entre ellos había vascos del otro lado del Pirineo, y eso la distinguía. El Laurak Bat de Buenos Aires solo admitía a vascos de España y a sus descendientes; la asociación de La Habana aceptó a vascos franceses desde el principio, 15 en 1883 y 18 a lo largo de los años noventa. Por eso el historiador Jon Ander Ramos la ha llamado «el primer zazpirak bat americano».6

La asociación cuidaba también de sus muertos. En el cementerio de Colón tiene un panteón social, Laurac Bat, que se inauguró en 1902, con la llegada de la República.57

Después llegaron otras entidades. En 1911 nació en La Habana el Centro Euskaro, más tarde Centro Vasco,3 y el semanario Laurac-Bat se publicó en la ciudad hasta mediados del siglo XX.7

El exilio: la delegación vasca de La Habana (1939-1958)

El Gobierno Vasco abrió muy pronto una delegación oficial en Cuba. En 1939 nombró delegado a José Luis de Garay, que ocupó el cargo hasta el final.4 Llegaba a una colectividad dividida. La prensa cubana había tomado partido mayoritariamente por el bando de Franco, y el presidente del Centro Vasco, el guipuzcoano Jesús Azqueta, no ocultaba sus simpatías antirrepublicanas. El cambio vino después de la visita del lehendakari Aguirre en 1942: en enero de 1943 se renovó la directiva y el nacionalista Francisco Saralegui pasó a presidir el centro, con Azqueta como colaborador.4

Las delegaciones de las Antillas quedaron subordinadas a la de Nueva York.4 Aun así, la de La Habana consiguió en 1947 un éxito inesperado: el Senado cubano permitió que el delegado vasco, junto con representantes de otros colectivos del exilio republicano, tuviera voz en la Asamblea General de la ONU dentro de la delegación de Cuba. En marzo de 1950 Aguirre y Jesús de Galíndez hicieron escala en La Habana, y allí los recibieron el delegado Garay y el presidente del Centro Vasco, Saralegui.4 En los años cincuenta la inestabilidad del país redujo la actividad de la delegación, y el triunfo de la Revolución le puso fin.4