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Cuba

Cuándo llegaron los vascos a Cuba: comerciantes, funcionarios y emigrantes

02 · 3 min de lectura

Cuba fue, según el historiador Félix Luengo, el tercer destino preferente de la emigración vasca en América, por detrás de Argentina y Uruguay, y el más comercial de todos: los vascos de la isla eran sobre todo mercaderes y artesanos y, en el siglo XIX, altos cargos de la administración colonial y grandes hacendados. No vivían concentrados en La Habana, sino repartidos por más de un centenar de localidades. La guerra de 1898 marcó el final de aquella colonia: se fueron, sobre todo, las familias mejor situadas. Lo que quedó fue una sociedad de beneficencia del siglo XIX que llegó al XXI al borde del cierre y que, recuperada, celebró en 2017 su 140.º aniversario con más de quinientos asociados.2

Durante el siglo XVIII y los comienzos del XIX, el vasco que llegaba a Cuba solía hacerlo para comerciar, en la estela de la Real Compañía de La Habana, una compañía mercantil de capital mayoritariamente vasco. Muchos otros eran artesanos, carpinteros sobre todo, y casi todos vivían en La Habana. Entre 1800 y 1830, las licencias de embarque del Archivo de Indias sitúan a los vascos en torno al 13 % de los españoles que pasaron a la isla.2

En el siglo XIX subieron más arriba. Hubo vascos y navarros en los altos cargos de la administración colonial y entre los grandes comerciantes y hacendados; según Juan Bosco Amores, entre 1833 y 1865 había 126 comerciantes vascos registrados en Cuba, la mayoría en La Habana.1 Su peso relativo, en cambio, bajó cuando llegaron en masa canarios, asturianos y gallegos: en 1859 se calculaban 3.842 vasco-navarros en la isla, el 4,6 % de los españoles.2 Aun así, Cuba seguía atrayéndolos. De los unos diez mil vascos y navarros que salieron hacia América entre 1885 y 1895 según el registro oficial de emigrantes, cerca de tres mil, casi un 30 %, fueron a Cuba.1

También fueron a la guerra. En 1869-1870, a iniciativa de la Junta de Comercio de Bilbao, se formaron los Tercios Vascongados, un cuerpo de voluntarios para la guerra de Cuba. Participaron más de mil hombres, y al menos quinientos habían muerto antes de 1873.1

Los vascos de Cuba en 1899

Tras la guerra de 1898 y el Tratado de París, la Secretaría de Estado y Gobernación de Cuba elaboró en 1899 un Registro General de Españoles, que se conserva en el Archivo Nacional de Cuba. Luengo lo estudió a fondo, y gracias a él se puede ver de cerca a la colectividad vasca en el momento en que la colonia terminaba.2

El registro anota 2.455 cabezas de familia nacidos en las provincias vasco-navarras: 1.139 vizcaínos, 741 navarros, 390 guipuzcoanos y 183 alaveses. Los vascos de Cuba eran más, porque el registro no cuenta a las esposas ni a los hijos, ni a quien había renunciado a la nacionalidad española.2

No estaban en La Habana, sino repartidos por toda la isla. Santa Clara tenía 693; Matanzas, 533; la provincia de La Habana, 489. Consta la residencia de vascos en 114 localidades: la ciudad de La Habana tenía 351, Cienfuegos 195, Matanzas 140, Cárdenas 104 y Sagua 83.2

El comercio seguía siendo su oficio principal (42,7 %), seguido de la agricultura (17,6 %), los jornaleros (11,6 %) y los artesanos (11,5 %).2

Otros ya se habían ido. Un registro incompleto de pasajeros del puerto de La Habana anota la marcha de 396 familias vascas entre julio de 1896 y noviembre de 1898. Luengo cree que la pérdida pesó más por quiénes se fueron, las familias mejor situadas, que por cuántos.2