El comercio de Manila: casas vascas, navieras y un puente colgante
03 · 2 min de lecturaMucho después de los conquistadores, la huella vasca en Filipinas fue la de los barcos y el comercio: capitanes y pilotos, casas de comercio con apellido vasco y un puente que acabó siendo símbolo de Manila.
Según Estornés Lasa, donde más destacaron los vascos fue en la navegación: la entrada de Auñamendi sostiene que más del 90 % de los capitanes y pilotos de las rutas de Manila eran vascos.2 Entre los comerciantes cita a José Oyanguren, de Bergara, que llegó en 1825 y desde 1847 impulsó el desarrollo de la región de Davao, y a José Joaquín Inchausti, de Zumarraga, fundador de la casa Inchausti y Compañía, además de los Zubiri, Matía, Menchacatorre, Aldecoa y Gorostiza.2
La casa Ynchausti y Compañía dejó en Manila una obra que se convirtió en símbolo de la ciudad, el Puente Colgante sobre el río Pasig. Para proyectarlo eligieron a un ingeniero vasco que ya había construido puentes colgantes en Euskal Herria, al que euskalkultura.eus llama Matías Mechacatorre (Auñamendi cita el apellido Menchacatorre entre los comerciantes vascos de Manila). Se levantó entre 1849 y 1852, medía 110 metros de largo por 7 de ancho y fue el primer puente colgante de acero de Asia. Primero se llamó Puente de Clavería, por el gobernador general de entonces. La empresa obtuvo una concesión de noventa años para explotarlo, y los peajes fueron una de sus primeras fuentes de ingresos. El puente unía, además, los almacenes y las fábricas de la propia compañía, y fue uno de los lugares más reconocibles del Manila anterior a la Segunda Guerra Mundial.5
El comercio vasco llegó también a China. Manuel de Agote y Bonechea fue el primer factor de la Real Compañía de Filipinas en Cantón entre 1787 y 1796, y dejó unos diarios, que se conservan en el Untzi Museoa-Museo Naval de Donostia, donde quedaron anotados los negocios de la compañía en China y su relación con los comerciantes chinos.7