El exilio de 1939: el Winnipeg y la delegación vasca en Chile
05 · 2 min de lecturaEl barco de Neruda
El exilio vasco en Chile tiene dos caras. Una es el barco que en 1939 trajo a más de dos mil refugiados de toda España, vascos entre ellos. La otra, una delegación del Gobierno Vasco que no formaron los recién llegados, sino vascos asentados en el país desde mucho antes.
Detrás del barco hubo un gobierno. El del Frente Popular de Pedro Aguirre Cerda puso recursos del Estado al servicio de los refugiados de la Guerra Civil y nombró al poeta Pablo Neruda cónsul para la inmigración española en París.6 El carguero Winnipeg zarpó de Pauillac el 4 de agosto de 1939 con más de dos mil refugiados, y llegó a Valparaíso el 3 de septiembre.69
A bordo iban vascos, junto a catalanes, andaluces, gallegos, valencianos y madrileños, de todo el espectro político republicano.6 Durante la travesía, los vascos formaron un coro que animaba las horas de calor tropical.56 Y Chile tuvo además apoyos de renombre: el médico Salvador Allende ayudó a los refugiados, y la poeta Gabriela Mistral cedió los derechos de su libro Tala a los niños vascos dispersos por el mundo.10
Una delegación dirigida por un chileno hijo de vascos (1941)
La delegación nació cuando el lehendakari Aguirre estaba desaparecido. La creó el 19 de mayo de 1941 el Consejo Nacional de Euzkadi, que Manuel de Irujo había organizado en Londres, y como delegado nombró a Pedro de Aretxabala, nacido en Chile en una familia de origen vasco y muy valorado en la colectividad.10 Se parecía poco a las de otros países: casi todos sus miembros no eran exiliados recién llegados, sino vascos de larga radicación en Chile.10
Y no se quedó quieta. Participó en la edición de la revista Batasuna (1941-1942) y del periódico Euzkadi (1943-1949). En 1944 consiguió un estand propio de Euzkadi en la Exposición de las Naciones Unidas de la Universidad de Chile, junto a los de Rusia, China, Francia o Estados Unidos, y en 1945 coordinó la recaudación de fondos para los vascos necesitados en Francia. En 1950 llegó a Santiago la primera expedición de exiliados vascos acogidos en virtud de un acuerdo con el gobierno chileno: diez jóvenes que vivían en Francia. Le siguieron otras.10