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Cuándo llegaron los vascos al resto de España: de la Corte a las casas vascas

02 · 3 min de lectura

Salir de Euskal Herria hacia Madrid o Barcelona también fue emigrar, aunque no hubiera frontera de por medio, y esas colonias crearon sus propias asociaciones. Esta diáspora tiene dos caras muy distintas: la de los vascos que desde el siglo XVI ocuparon cargos en la Administración y en la Corte, y la de la emigración interior del siglo XX, que en 1975 tenía a casi cincuenta mil personas nacidas en Álava, Bizkaia, Gipuzkoa o Navarra empadronadas solo en Madrid. Los nueve centros vascos reconocidos hoy están fuera de Euskal Herria y dentro del mismo Estado, en Madrid, Barcelona, Valencia, Valladolid, Zaragoza, Palma y Las Palmas de Gran Canaria.1

La primera de esas caras es la más antigua. Según Pablo J. Beltrán de Heredia, autor de la historia de la Euskal Etxea de Madrid, si había tantos vascos en la Administración española era, entre otras razones, porque eran hidalgos: disposiciones reales les reconocían esa condición, y con ella podían ocupar cargos públicos. Esa presencia se nota sobre todo desde el siglo XVI y alcanzó su apogeo en el XVIII.2 Fue en ese siglo, en 1715, cuando los vascos de Madrid fundaron una congregación religiosa y benéfica que todavía sigue activa (ver la Congregación de San Ignacio).3

A mediados del XIX la colonia se contaba ya por miles, y en ella había más mujeres que hombres. Según el estudio de la historiadora Estíbaliz Ruiz de Azúa que recoge Beltrán de Heredia, en 1850 vivían en Madrid 5.261 inmigrantes de Bizkaia, Araba y Gipuzkoa, 1.886 hombres y 3.375 mujeres, en una ciudad de 221.707 habitantes. Entre ellos había 442 comerciantes, el 15,56 % de todos los de la capital, y en el servicio doméstico trabajaban 1.129 mujeres y 71 hombres.2

Hacia el cambio de siglo buscaron dónde reunirse. En el Madrid de finales del XIX se sucedieron varias sociedades vasco-navarras de vida corta y se levantaron grandes frontones; el Beti Jai, abierto en 1894, es el único que se conserva (ver los vascos de Madrid).39 En 1917 había en Madrid una Euzko-Etxea, y en 1923 se fundó el Hogar Vasco (ver el Hogar Vasco de Madrid).2 Ese mismo año existía en Barcelona el Solar Vasco-Navarro (ver los vascos de Barcelona).4

La guerra cambió el uso de esas casas y acabó cerrándolas. En Madrid, las Milicias Vascas se instalaron en el Hogar Vasco; en Barcelona, el Gobierno Vasco abrió la Delegación de Euzkadi en Cataluña, que atendió a los refugiados vascos.24 La casa de Barcelona cerró en 1939, y la de Madrid, a comienzos de los años cuarenta.42

Las cifras del siglo XX son de otra escala. Según el Instituto Nacional de Estadística, citado por Beltrán de Heredia, en 1975 vivían empadronadas en Madrid 48.954 personas nacidas en Álava, Bizkaia, Gipuzkoa o Navarra, sin contar a sus hijos nacidos ya en Madrid.2 A Barcelona llegaron en dos oleadas: según el padrón de 1986 que analiza F. Xavier Medina, sobre todo antes de 1940 y en la década de 1971-1980. En el censo de 1991, 7.571 vecinos del municipio habían nacido en Euskadi.4

Los centros de hoy empezaron a nacer a mediados de siglo. Valencia tiene centro vasco desde 1950; Barcelona abrió su Euskal Etxea en 1979, el mismo año en que se constituyó el Hogar Vasco de Madrid, y el más reciente, en Las Palmas de Gran Canaria, se fundó en 2023 (ver la comunidad vasca hoy).17