La Congregación de San Ignacio, la asociación de los vascos en la Corte desde 1715
03 · 3 min de lecturaLa Congregación de San Ignacio es otra clase de asociación que las casas vascas del siglo XX. No nació para reunir a la colonia en torno a un frontón o un baile, sino como congregación religiosa y benéfica: la fundaron los vizcaínos, guipuzcoanos y alaveses de la Corte y, como otras congregaciones de la época, se dedicaba al culto y a la beneficencia.3 Más de trescientos años después sigue activa.6
La fundación
Hubo unas primeras tentativas en 1713. Dos años después, el 20 de abril de 1715, algo más de un centenar de vizcaínos, guipuzcoanos y alaveses que vivían en Madrid se reunieron en el Colegio de Doña María de Aragón para aprobar unas constituciones. El reconocimiento real llegó con una Real Cédula de 21 de febrero de 1718: la Real Congregación de Naturales y Originarios de las tres Provincias Vascongadas quedó bajo la advocación de San Ignacio de Loyola y bajo la protección de Felipe V, y él y los reyes que le sucedieron fueron considerados sus hermanos mayores.3 Las constituciones publicadas en 1746 dan como fundadores a 54 vizcaínos, 35 guipuzcoanos y 20 alaveses.2 La Enciclopedia Auñamendi sitúa la fundación en 1713.5
Entre aquellos fundadores había nobles y altos cargos, como el marqués de Montesacro, su primer prefecto por Álava, y otros que llegarían a la nobleza años después, como Juan Bautista Orendain, primer secretario de Estado y marqués de la Paz desde 1725.3
La Congregación y la diáspora
Su alcance llegó mucho más allá de Madrid. Una noticia sobre la Congregación publicada en 1896 enumera a quienes la ayudaron con limosnas, donaciones y legados entre 1715 y 1790 y en 1895, y eran vascos que vivían no solo en Madrid, sino también en Cádiz, Perú, Filipinas, Argentina, México, Colombia, Panamá y Chile. Para Beltrán de Heredia, eso da idea de la importancia que tuvo entre los vascos de la diáspora.2 La misma noticia recoge a los 103 prefectos que la dirigieron desde 1718 hasta finales del siglo XIX. En 1895 tenía 258 congregantes: 72 de Álava, 100 de Gipuzkoa y 86 de Bizkaia.2
Los navarros de Madrid tenían la suya, la Congregación de San Fermín de los Navarros, fundada en 1683. Era independiente de la de San Ignacio, pero, según un artículo de Ernest Lluch de 1989, sus dirigentes se reunían con los de esta cada seis meses.2
Un templo propio y tres siglos de actividad
La Congregación construyó una nueva iglesia de San Ignacio, en la calle del Príncipe, consagrada el 20 de julio de 1898.32 Después de la guerra fue lo que quedó: entre 1940 y 1974 no funcionó en Madrid ningún centro vasco, y la entidad vasca que siguió activa fue la Congregación, que celebraba las fiestas de San Prudencio, San Ignacio y la Virgen de Begoña y oficiaba funerales por los socios fallecidos.2 En 1982 recuperó el uso de la iglesia y se hizo cargo de las actividades religiosas que hasta entonces llevaba la Hermandad de San Miguel de Aralar (ver el Hogar Vasco de Madrid).2
En 2018 el Gobierno Vasco le dedicó el volumen 31 de la colección Urazandi, escrito por Estíbaliz Ruiz de Azúa y presentado el 11 de junio en la Euskal Etxea de Madrid. Según el Gobierno Vasco, la Congregación seguía activa más de trescientos años después de su fundación.6