Cofradías y colegios: los vascos de la Nueva España
03 · 1 min de lecturaMucho antes de que hubiera centros vascos, los vascos de la Nueva España se reunieron en torno a una devoción: una cofradía dedicada a la Virgen de Aránzazu, de la que salió un colegio para niñas que no ha cerrado desde el siglo XVIII.
La cofradía de Aránzazu (1681)
La cofradía de Nuestra Señora de Aránzazu de México se fundó por escritura notarial el 18 de diciembre de 1681 y reunía a naturales de Bizkaia, Gipuzkoa, Álava y Navarra.5 Garritz y Sanchiz sitúan su desaparición en tiempos de las Leyes de Reforma.4
El Colegio de las Vizcaínas (1767)
Fue la cofradía la que concibió el colegio, y el proyecto fue lento. Hacia 1730, con José de Eguiara y Eguren como rector de la cofradía, empezó a planearse un colegio para niñas. En 1732, cincuenta cofrades acordaron fundarlo; la primera piedra se colocó el 31 de julio de 1734, y el Colegio de San Ignacio de Loyola, conocido como Colegio de las Vizcaínas, se inauguró el 13 de septiembre de 1767.5
Lo distinguía su carácter laico: lo gobernaba un patronato independiente, no el clero. Según Auñamendi, es la única institución docente de la época colonial que no ha interrumpido su actividad desde que se fundó, y hoy alberga una Biblioteca de Estudios Vascos.5
Más de un siglo después, fueron los vascos de otra época quienes se ocuparon de él. A comienzos del siglo XX, los socios del Centro Vasco se propusieron recuperar para la colectividad vasca la administración de la fundación, y lo lograron en 1912.4