El exilio: México y la delegación del Gobierno Vasco (1939-1980)
05 · 2 min de lecturaEl exilio fue una llegada distinta de las anteriores. No la movieron los parientes ni el comercio, sino la guerra, y con ella vinieron niños evacuados, un equipo de fútbol, intelectuales y barcos de refugiados, y una delegación del Gobierno Vasco que duró de 1939 a 1980. La hizo posible un país que se negó a reconocer a Franco: México fue el único país occidental que nunca reconoció diplomáticamente al gobierno de Franco, y desde comienzos de los años cuarenta acogió a las instituciones de la República en el exilio.7
Los que llegaron
Los primeros fueron niños. En junio de 1937 llegaron en el vapor Mexique 163 niñas y 291 niños refugiados, los niños de Morelia, y entre ellos había niños vascos evacuados de Gipuzkoa.4 También en plena guerra llegó a México el equipo de fútbol Euzkadi, que recaudaba fondos para los refugiados vascos, y lo recibió Francisco de Belausteguigoitia, dirigente del Centro Vasco.74 En 1938 llegaron los intelectuales que formaron la Casa de España, desde 1940 El Colegio de México, y entre ellos estaba el crítico de arte bilbaíno Ricardo Gutiérrez Abascal, Juan de la Encina.4
El final de la guerra trajo los barcos. En marzo de 1939 llegó a Tampico el yate Vita con treinta tripulantes vascos, y el 13 de junio de ese año desembarcó del Sinaia el grupo más numeroso de refugiados.4
La delegación
El hombre del Centro Vasco que había recibido a la selección fue también el primero en representar al Gobierno Vasco. La delegación vasca en México se estableció en 1939, y su primer delegado fue Belausteguigoitia. A finales de 1941 lo sustituyó Telesforo Monzón, hasta entonces secretario del lehendakari Aguirre, con Julio de Jáuregui como secretario, y en Veracruz se abrió una subdelegación. Casi todos los partidos del Gobierno Vasco abrieron también delegaciones en la Ciudad de México. En 1946 Monzón y Jáuregui volvieron a Europa.7
En la práctica, la casa de la delegación fue muchas veces el Centro Vasco: allí se celebraban las comidas, las recepciones y el Aberri Eguna. Las visitas de los lehendakaris servían también para recaudar: Aguirre estuvo en México en 1950, 1953 y 1954, y Leizaola, en 1960. Desde finales de los años cincuenta, además, el Gobierno Vasco en el exilio pasó a depender del dinero de la diáspora. La delegación duró hasta 1980, con Alberto Azúa como último delegado.7
Euzko Deya
El exilio tuvo también su periódico. El 1 de marzo de 1943 salió el primer número de Euzko Deya. La voz de los vascos en México. Según Garritz y Sanchiz, la dirigieron sucesivamente Francisco Turrillas, Julio de Jáuregui, Jesús de Garritz junto a Antonio Ruiz de Azua desde diciembre de 1946 y, por último, Ruiz de Azua solo, y se publicó hasta marzo de 1973, con 393 números.4 Auñamendi lo fecha entre 1943 y 1961.1 Además de política, recogía la vida social de la colectividad y tenía una sección en euskera.4