Uruguay y el Gobierno Vasco en el exilio (1938-1955)
05 · 4 min de lecturaEl exilio vasco pasó por Uruguay de una manera particular. Euskal Erria, la sociedad que había nacido para reunir a todos los vascos de Montevideo, empezó declarándose neutral ante la guerra; pocos años después, con una delegación del Gobierno Vasco en la ciudad y el lehendakari reaparecido en ella, prestó sus salones a la Gran Semana Vasca de 1943 y vivió lo que sus historiadores llaman su «revolución cultural».
Una sociedad neutral ante la guerra
Cuando llegó la guerra a Euskadi, Euskal Erria se declaró neutral y no atendió las peticiones de ayuda que le llegaban en 1937. En la asamblea de junio de ese año, uno de sus socios llamó a aquella actitud «página sombría» en la vida de la institución.5 La primera ayuda no salió hasta el final de la guerra: en marzo de 1939, la sociedad destinó 100 pesos a una suscripción para los niños vascos víctimas de la guerra, y en mayo subió la suma a 500.5
Para entonces, el Gobierno Vasco ya había pasado por Montevideo. El 15 de noviembre de 1938 llegaron a bordo del Asturias los miembros de la delegación del Gobierno de Euzkadi que iba a instalarse en Buenos Aires, y a la prensa uruguaya le explicaron a qué venían: a gestionar, ante los gobiernos de Uruguay y Argentina, la entrada de miles de refugiados vascos.5
En 1940, el Gobierno Vasco abrió delegación propia en Montevideo. Fueron sus delegados Ricardo Guisasola (1941-1964) y Pedro Artetxe (1964-1971), aunque entre 1943 y 1955 quien ejerció de hecho el cargo fue Vicente Amezaga, que nunca llegó a ser nombrado oficialmente.11
La reaparición del lehendakari Aguirre (1941)
En mayo de 1940, el avance alemán sorprendió al lehendakari José Antonio Aguirre en Bélgica, y durante más de un año su paradero fue un secreto. Atravesó la Europa ocupada y el Atlántico, entró en Uruguay por la frontera de Brasil en octubre de 1941, y fue en Montevideo donde volvió a aparecer en público.511
Su llegada puso a prueba la neutralidad de Euskal Erria. El 6 de octubre, la directiva votó si enviaba una delegación a saludarle, y salió que no: cinco votos en contra, dos a favor y una abstención.5 Varios socios quisieron darse de baja en protesta, y fue el propio Aguirre quien les aconsejó que se quedaran y cambiaran las cosas desde dentro.5 Fuera del club, el diputado Julio V. Iturbide propuso en la Cámara de Representantes un homenaje al lehendakari, cuya llegada se cuenta con sus propias palabras en vascos en la historia uruguaya.5
La Gran Semana Vasca de 1943
Dos años después, Montevideo vivió el gran acontecimiento cultural del exilio en Uruguay: la Semana Cultural Vasca, del 30 de octubre al 13 de noviembre de 1943, una «semana» que duró quince días.5 La idea salió de Aguirre y de los delegados vascos de Buenos Aires, y en Montevideo colaboraron las dos sociedades: Euskal Erria cedió sus salones como secretaría general, y el Centro Euskaro Español organizó un festival para recaudar fondos.5
La inauguró el presidente de la República, Juan José de Amézaga, descendiente de vascos de Algorta, en una exposición en el Salón Nacional de Bellas Artes con obras de Zuloaga, Ramiro Arrue, los hermanos Zubiaurre, Gustavo de Maeztu y Néstor Basterretxea. Su esposa, Celia Álvarez de Amézaga, presidió la comisión de damas. Durante aquellos quince días, las radios de Montevideo emitieron música y conferencias vascas.5
Lo que dejó la Semana Vasca
La Semana Vasca abrió en Euskal Erria una etapa que sus historiadores llaman «la revolución cultural».5 En abril de 1944 se creó en la Universidad de la República, impulsada por Vicente Amezaga, la primera cátedra de lengua vasca del continente americano.512 El 13 de mayo de ese año se inauguró en Montevideo la Plaza Gernika, en honor de las víctimas del bombardeo.5 El 20 de marzo de 1945 nació el Departamento de Estudios Vascos (Eusko Ikaskuntza Mintegia).5 Entre 1945 y 1946, ante una petición de ayuda urgente para tres mil vascos refugiados en Francia, Euskal Erria organizó el Comité Pro Ayuda a los Vascos en Francia.5 Y entre 1948 y 1949, Amezaga emitió un programa de radio de temática vasca, Euzkadi Irratia.5
Según los autores del volumen de Urazandi sobre Euskal Erria, Uruguay fue, junto con México, el único país americano que mantuvo sin vacilar su apoyo a la causa vasca frente a la dictadura franquista en la década siguiente a la Segunda Guerra Mundial. Como muestra recogen una escena de 1954: durante la Conferencia de la UNESCO celebrada en Montevideo, el ministro uruguayo Justino Zabala Muniz dio la palabra a los vascos Xabier Landaburu y Santiago Onaindia ante el ministro de Educación de Franco.5
La etapa se cerró con la crisis económica uruguaya de mediados de los años cincuenta, y Vicente Amezaga se trasladó a Caracas en julio de 1955.12