Cómo se organizaron: del Laurak Bat de 1876 a Euskal Erria (1876-1912)
04 · 4 min de lecturaLos vascos de Montevideo se organizaron pronto, y casi siempre discutiendo quién cabía dentro. Su primera sociedad, de 1876, nació para proteger al inmigrante recién llegado y durante mucho tiempo se tuvo por la primera del mundo; acabó partida en dos, y sus instalaciones, subastadas. Después vinieron las dos entidades vascas más antiguas que siguen abiertas en Uruguay, el Centro Euskaro y Euskal Erria.
El Laurak Bat de Montevideo, una de las primeras sociedades vascas de América
Todo empezó el día de Navidad de 1876, cuando un grupo de vascos reunidos en el Club Literario Artístico Uruguayo decidió crear una sociedad propia. La memoria de la entidad lo recordaba así en 1884: había surgido del patriotismo de los vascos, «conmovidos ante el infortunio» de su tierra tras la ley de 1876 que abolió los fueros.5 Sus estatutos quedaron sancionados el 1 de enero de 1877.6
El nombre oficial ya decía para qué se creaba: Sociedad Protectora de la Inmigración Vascongada Laurak Bat. Quería proteger al inmigrante de Navarra, Gipuzkoa, Bizkaia o Álava que llegara a Uruguay y buscarle colocación en cualquier punto del país.6 Laurak bat significa «las cuatro, una»: las cuatro provincias vascas peninsulares.
Nació meses antes que su homónimo de Buenos Aires, el Laurak Bat argentino, creado el 13 de marzo de 1877. Por eso durante mucho tiempo se consideró la primera euskal etxea del mundo, y así se sigue presentando.8 Una investigación posterior, que recoge el propio Gobierno Vasco, obliga a matizar ese título: en la ciudad cubana de Matanzas existió desde 1868 una Sociedad de Beneficencia de naturales y descendientes de las Provincias Vasco-Navarras, documentada en el archivo provincial y activa al menos hasta 1891.13 El Laurak Bat es, así, la primera sociedad vasca del Río de la Plata, pero no la primera de América de la que hay constancia.
La sociedad no se quedó en buscar trabajo a los recién llegados. Desde abril de 1877 publicó el periódico Laurac Bat, considerado el primer periódico de la diáspora vasca, que dirigía José de Umarán. En 1882 creó una entidad independiente, la Caja Vasco Navarra de Reempatrio, para ayudar a volver a quien lo necesitara. Y en 1884 abrió la puerta a los del otro lado de la frontera: reformó sus estatutos para admitir a los nacidos en los dos lados de los Pirineos, cambió su nombre por el de Sociedad Euskara, y su periódico pasó a llamarse El Euskaro.67
Una división y un final
Un año antes, la sociedad ya se había partido. En 1883, el naturalista José Arechavaleta se separó del Laurak Bat con su sobrino Pedro de Hormaeche y otros veinte socios, y fundó el Centro Vascongado.5 Las dos sociedades acabaron disolviéndose, cada una en su juicio de liquidación, y el último acto fue la subasta pública de las instalaciones del Campo Euskaro, el 31 de julio de 1898.5 Para entonces ya había quien empezaba de nuevo: en enero de 1897, vascos de Montevideo daban los primeros pasos hacia una nueva sociedad.5
El Centro Euskaro (1911) y Euskal Erria (1912)
Las dos entidades vascas más antiguas que siguen activas en Uruguay nacieron con nueve meses de diferencia, y las separó precisamente la pregunta de quién podía ser socio.
El Centro Euskaro se fundó el 29 de junio de 1911 y admitía solo a vascos de Álava, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra. En 1915 añadió «Español» a su nombre, y en 1994 volvió a llamarse Centro Euskaro.9
Euskal Erria nació, en buena parte, como respuesta a esa exclusión.9 Su asamblea fundacional se celebró la noche del 30 de marzo de 1912 en los salones de la Sociedad Española, con unas 350 personas. Se barajó el nombre de Zazpirak Bat («las siete, una»), pero se impuso el de Euskal Erria, que propuso Hermenegildo Aramendi, antiguo secretario del Laurak Bat de Montevideo.5 La nueva sociedad quiso reunir a «todos los vascongados y sus descendientes», con igualdad de derechos para todos los nativos de Euskal Herria, y lo llevó a sus estatutos con una cláusula que lo hacía visible cada año: la presidencia se alternaba entre un nativo del País Vasco francés y uno del País Vasco peninsular.5
En sus primeros años no tuvo casa y se reunió en locales prestados: el Círculo Católico de Obreros, el Club Español y la Sociedad Francesa. En noviembre de 1912, Inciarte, que llegaría a presidir la sociedad, compró a título personal la Cancha de Basilio, un frontón, y la sociedad se la compró a él en 1926.14 Aquel frontón no era un detalle. Un documento de la época que recogen sus historiadores lo decía sin rodeos: no podía haber una sociedad de verdaderos vascos «sin tener, ante todo, una cancha de pelota».5 Un estudio de 2025 muestra que, entre 1912 y 1939, la pelota fue el centro de la vida social del club y su puente con la clase media urbana de Montevideo, que veía en el deporte una expresión de modernidad.10
La sociedad editó también su propio periódico, Euskal Erria, durante 48 años (1912-1960): la publicación vasco-uruguaya de vida más larga.7