La Compañía Guipuzcoana de Caracas: medio siglo de comercio vasco (1728-1785)
03 · 2 min de lecturaAntes del exilio hubo en Venezuela una presencia vasca de otra clase: la de una empresa. Durante medio siglo, una compañía de comerciantes vascos tuvo el privilegio real de comerciar con la provincia, cambió su economía, llevó vascos a Caracas y acabó provocando una rebelión.
Una compañía de comerciantes vascos
La Real Compañía Guipuzcoana de Caracas nació por Real Cédula del 25 de septiembre de 1728. Era una sociedad por acciones con privilegio real para comerciar con la provincia de Venezuela, sobre todo en cacao y tabaco.2 Sus tres primeros barcos, las fragatas San Ignacio de Loyola y San Joaquín y la galera Guipuzcoana, llegaron a Puerto Cabello el 4 de septiembre de 1730, y su primer director fue Pedro de Olavarriaga.1
La historiadora Montserrat Gárate Ojanguren destaca tres rasgos que la hacen única en el siglo XVIII español: fue la compañía por acciones de mayor duración, la de mayor capital y la de mayor volumen de comercio, con unas 150.000 toneladas movidas frente a las 6.000 de la compañía de Barcelona.2
El dinero salió sobre todo de San Sebastián. Sus accionistas eran en su mayoría comerciantes de la ciudad y su entorno, junto a negociantes de Cádiz y navarros establecidos en Madrid; el propio rey compró 200 acciones, y también lo hicieron la Provincia de Gipuzkoa y el Consulado de San Sebastián. En 1752, la Compañía trasladó su sede a Madrid.2
Lo que cambió en Venezuela
Hasta entonces, Venezuela había sido una provincia con pocos habitantes, y lo que aportaba a la Corona era insignificante. La Compañía modernizó su economía: desarrolló puertos y caminos y aumentó la producción.3 Y con ella llegaron vascos. Amezaga documenta más de 2.500 expedientes de vascos que vinieron con la Compañía, a una Caracas que no pasaba entonces de 20.000 o 30.000 habitantes.1
La rebelión contra la Compañía (1749)
El monopolio, sin embargo, generó rechazo. En 1749, los cosecheros de cacao de Barlovento, encabezados por Juan Francisco de León, se sublevaron contra los abusos de la Compañía. El gobernador prometió expulsar a los funcionarios de la Compañía, no cumplió y abandonó Caracas, y León volvió a la ciudad con más de 8.000 hombres. En diciembre, el nuevo gobernador, Julián de Arriaga, pacificó la provincia con una amnistía y mantuvo la Compañía, con el compromiso de corregir sus abusos.4
La Compañía siguió operando hasta 1785.2