Saltar al contenido
Euskal Diaspora GuneaBuscar
País · América del Norte

Estados Unidos

Cuándo llegaron los vascos a Estados Unidos: del oro de California a los últimos pastores

02 · 3 min de lectura

Estados Unidos recibió una emigración vasca de trabajo, larga y concentrada en un oficio. Durante más de un siglo, de los primeros vascos de la fiebre del oro a los últimos pastores contratados en los años setenta, llegaron sobre todo hombres solteros del medio rural de Bizkaia y Navarra, que venían en cadena detrás de un padre o de un tío, con contratos de tres años y la intención de volver. Muchos se quedaron, y la vida que montaron alrededor de las pensiones y las sociedades de socorro es el origen de una comunidad que hoy tiene treinta y seis entidades reconocidas, su propia federación, un museo, un centro universitario de estudios vascos y un festival que reúne a decenas de miles de personas.

Algunos de los primeros ni siquiera llegaron de Euskal Herria. Venían del Río de la Plata, atraídos por el oro de California. Juan Miguel Aguirre, de Etxalar, había emigrado a Montevideo en 1845, y cuatro años después estaba en San Francisco, donde hacia 1866 abrió el que se considera el primer hotel vasco de la ciudad.7 Pedro de Altube llegó desde Argentina en 1850 (ver vascos en la historia estadounidense).1

Lo que los asentó en el Oeste no fue el oro, sino las ovejas. En 1854 Domingo Amestoy y Abel Stearns crearon un rancho de ovejas en el sur de California. A finales de esa década los vascos ya se movían por el sur de California y el valle de San Joaquín, y hacia 1870 habían llegado a Arizona, Nuevo México, el norte de California y Nevada.1 En Nevada, la población vasca del censo pasó de 181 personas en 1900 a 971 en 1910.2

A Idaho los llevó primero la plata, con los hallazgos de De Lamar (1889) y Silver City (1890). En las minas duraron poco: pronto pasaron a abastecer de carne de vaca y de cordero a los campamentos mineros. Los que llegaron a la zona de Boise eran sobre todo vizcaínos del medio rural, y llegaban en cadena, detrás de un padre o de un tío.4

El flujo más importante, según Auñamendi, llegó entre 1900 y los años treinta. Eran en su mayoría hombres solteros, con un contrato de pastor de tres años y la idea de volver.1 Después la puerta se estrechó. La ley de inmigración de 1924 limitó a 131 los españoles que podían entrar cada año en Estados Unidos, y la Taylor Grazing Act de 1934, según Auñamendi, dejó fuera los derechos de los pastores vascos.1

La volvieron a abrir los propios ganaderos, que seguían necesitando pastores. Entre 1942 y 1961 las llamadas leyes de los pastores permitieron a unos 383 vascos conseguir la residencia legal, y en 1950 el senador de Nevada Patrick McCarran obtuvo permiso para reclutar pastores españoles con contratos de tres años renovables.12 En 1960 la California Range Association creó la Western Range Association, de ámbito nacional. La selección se hacía en el consulado estadounidense de Bilbao, y por eso los elegidos eran vascos. Según Auñamendi, entre 1957 y 1970 se tramitaron 5.495 peticiones de pastores, y antes de 1965 el 95 % fueron de vascos, sobre todo vizcaínos y navarros. En 1966 había unos 1.200 pastores vascos en activo.1

A finales de los sesenta, con la recuperación económica española, cada vez menos gente quería irse. En los setenta la asociación buscó pastores en Bilbao y San Sebastián, y después en Perú (1971) y México (1973). En 1976, de 742 pastores contratados, solo 106 eran vascos. La emigración terminó por los sueldos que ya se pagaban en Euskal Herria, por la menor demanda y por la competencia de trabajadores sudamericanos más baratos.1