El Gobierno Vasco en el exilio: la delegación de Nueva York (1938-1966)
04 · 2 min de lecturaEste capítulo no cuenta una emigración, sino un exilio. Durante casi treinta años el Gobierno Vasco tuvo en Nueva York una delegación que en los años de la guerra mundial funcionó casi como una cancillería, que llevó a las Naciones Unidas la represión franquista y que buscó, con poca fortuna, el apoyo de los vascos del Oeste.
Sus enviados llegaron a Nueva York el 19 de agosto de 1938. Los encabezaba Antón de Irala, y con él viajaban Ramón de la Sota Mac Mahon, Manu de la Sota Aburto, el periodista Juan de Aranburu, Eustacio Arritola y José de Urresti. Abrieron la oficina en el New Weston Hotel, en Manhattan, y más tarde se instalaron en el número 30 de la Quinta Avenida.8
Con la guerra mundial, el propio lehendakari llegó a la ciudad. José Antonio Aguirre se instaló en Nueva York, y entre 1942 y 1945 la sede efectiva del Gobierno Vasco estuvo allí. Aguirre se sostenía con un contrato de profesor en la Universidad de Columbia, que en realidad pagaba Manuel de Ynchausti. Fue la primera etapa de gran actividad de la delegación, que funcionó entonces casi como una cancillería.8
Desde Nueva York, el gobierno en el exilio llevó su causa a las Naciones Unidas. En mayo de 1946, Aguirre, acompañado de Irala y de Jesús de Galíndez, entregó al secretario general, Trygve Lie, un informe sobre la represión franquista en Euskadi.8
Galíndez acabaría al frente de la delegación. Tras la marcha de Irala a Europa en 1949, varios miembros la dirigieron de forma casi provisional, hasta que en 1950 se le nombró titular. Como Aguirre, fue profesor invitado en Columbia, y ocupó el cargo hasta su desaparición en 1956.8
Después de Galíndez ocuparon el puesto Jon Oñatibia, Jon Bilbao y Pedro Beitia. En 1966 cesó el último delegado y la delegación se cerró.8
La subdelegación de Boise
Los delegados no se quedaron en Nueva York. Buscaron también a los vascos del Oeste, y en Boise se creó una subdelegación a cargo de Jon Bilbao. El ambiente que encontró era hostil. Los vascos de Idaho, de origen sobre todo vizcaíno, habían hecho suya la visión de la guerra civil que difundía la Iglesia católica estadounidense, y desconfiaban del Gobierno Vasco por su cercanía, decían, al «elemento rojo».8
Bilbao eligió la vía cultural. Investigaba la vida de los pastores, aprendió euskera vizcaíno, el de la mayoría de los vascos de Idaho, y dio clases de historia vasca en el Junior College de Boise. También pidió en público a los vascos que se hicieran ciudadanos estadounidenses, para restar influencia al consulado franquista. No consiguió lo que buscaba, y en septiembre de 1940 se fue a estudiar a Berkeley.8