Después del exilio: Europa y Australia (1945-1975)
05 · 2 min de lecturaCon el exilio se cierra el relato clásico de la diáspora, pero no la emigración. Entre el final de la Segunda Guerra Mundial y mediados de los años setenta salió de Euskal Herria otra corriente, distinta de las tres anteriores. Era económica, se dirigía sobre todo a Europa y a Australia, y no tenía instituciones detrás: no la organizó ningún gobierno ni la acogieron centros fundados décadas antes. Se movía por contratos de trabajo y por cadenas familiares.
París. En el siglo XX, América dejó prácticamente de atraer a los vascos del lado francés, y su lugar lo ocupó la región de París. Después de la guerra mundial, los jóvenes se marcharon a las ciudades y el campo se vació: entre 1954 y 1962 la agricultura de Behe Nafarroa y Zuberoa perdió un tercio de sus trabajadores. A comienzos de los cincuenta llegó a París la primera generación numerosa de jóvenes vascos. Trabajaban en empleos modestos, en las parroquias, en el servicio doméstico, como agentes municipales o en el metro, y en 1956 abrió para ellos la Maison Basque. En los sesenta y setenta siguieron llegando vascos del norte y navarros por motivos económicos, y vascos del sur por motivos políticos (ver la Maison Basque de Paris).32
Australia. Es el destino más lejano y el que menos aparece en las historias de la diáspora. Los vascos empezaron a llegar hacia 1910 para cortar caña de azúcar en el norte de Queensland, y la gran oleada llegó entre 1958 y 1960, con un reclutamiento organizado en el norte de España. El que llegaba con contrato había cambiado el pasaje asistido por dos o tres años de trabajo allí donde decidiera el Gobierno australiano. Su primera casa solía ser un albergue de inmigrantes; el mayor de todos, Bonegilla, estuvo abierto de 1947 a 1971. Muchos acabaron en las grandes obras públicas del país, y a mediados de los sesenta la colonia vasca de Australia rondaba las 2.000 personas (ver los cortadores de caña).3334
Alemania y Suiza. Por los mismos años salieron vascos a trabajar a la Europa central. La euskal etxea de Suiza describía todavía en 2005 a buena parte de sus socios como hijos de vascos «que emigraron en busca de trabajo en la década de los 70».35
La corriente se cerró por dos motivos que se repiten en todos los destinos. Uno fue el cambio técnico: la cosecha del azúcar se mecanizó en Australia, y en Estados Unidos se necesitaban menos pastores. El otro, el que más pesó, fue la recuperación económica de Euskal Herria, que dejó de hacer rentable irse. En 1976, de 742 pastores contratados en Estados Unidos, solo 106 eran vascos.3436